Cinco cosas buenas (vol. 9)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
Concluí mi nuevo tratamiento
Estuve en un tratamiento de seis semanas que me cayó muy bien. En el hospital conocí a varios sobrevivientes de accidentes de moto; a gente rota por el suicidio de un familiar; y a otras muchas atrapadas por el cáncer.
Yo estoy concentrado en recuperarme y siento que avancé. Me recomendaron el programa de rehabilitación STAIR, pionero en Alemania, para estrés postraumático complejo. Le eché un ojo y se ve genial. Por primera vez sentí auténticas ganas de este nuevo paso: siento que ya no estoy sobreviviendo sino reconstruyendo con nuevas perspectiva.
Terminé de leer este libro
Mi amiga Julieta me regaló este libro, que fue mi gran compañero durante las seis semanas de tratamiento. Son ensayos sobre la Odisea. No solo me ha abierto perspectivas insospechadas para entenderla mejor sino también me enseñó a leer en registro literario.
Ernesto de la Peña sugiere que Odiseo es el primer hombre de Occidente porque no busca conquistar Troya –”el mundo”– sino recuperar su hogar, a Penélope y a su hijo después de la guerra. Los libros nos eligen y este sin duda me encontró en el momento adecuado. Después de todo, llevo dos años intentando lo mismo que Odiseo: regresar.
Mi vuelta a casa
Durante los últimos dos años, mis hijos han salido muchas veces a explorar el mundo o a jugar sin mí. No he estado en condiciones de acompañarlos, mucho menos de guiarlos.
Eso empieza a cambiar. Aunque todavía no estoy al cien, ya empiezo a pasar más tiempo libre con ellos: en semana santa fuimos juntos al bosque por musgo; la semana pasada hice un recorrido en bici bajo la lluvia a través de campos y bosques con los cuatro; hoy los llevé a un torneo de equitación en medio de un bosque precioso.
No puedo estar más contento de cómo hemos superado las dificultades de esta temporada: para ellos, adaptarse; para S, llevar la casa y la familia ella sola; para mí, emprender el lento y largo camino de regreso a la normalidad.
Mi primer tallado en piedra
Una de las terapias que recibí las últimas semanas en la clínica fue de arte. Pasé horas y horas con una roca en las manos y, previsiblemente, establecí una pequeña relación con ella. Donde antes veía una simple roca sin más, con el paso del tiempo me di cuenta de su estructura, de sus puntos más vulnerables y más hermosos, de sus vetas minerales y filamentos casi cárnicos, de ciertas transparencias, del grado de dureza según la escala de Mohs…
Parecería fácil tallar un cubo pero es trabajo mayor sacar una figura geométrica de un objeto natural, irregular y orgánico. Para empezar, la primera piedra que tomé no soportó los cortes rectos y se me resquebrajó en las manos.
Durante el proceso recordé los cubos de madera con letras coloridas que tenía de bebé. Y siendo una familia de seis, me pareció natural punzar nuestras iniciales. Me gusta la idea de vernos grabados en piedra. Ahora intentaré rellenarlas con polvo de oro para que brillen por sí mismas.
Dos cumplidos
De improviso, dos hombres me hicieron dos cumplidos en la clínica: un enfermero, a mitad de pasillo, por una camiseta que le pareció cool; un administrador, en el estacionamiento, por mi camioneta. ¿Cumplidos de un hombre a otro hombre? ¿En Alemania? Es raro que me suceda.
La camiseta dice “Less feelings, more tacos”. No es la primera vez que me la chulean. Y lo que más me alegra es el hecho de que los alemanes ya sepan lo que son los tacos, y que lo valoren, porque cuando llegué a estas tierras nadie los conocía.
Hace unos años decidimos que queríamos una Discovery 4 como coche familiar y estilo de vida. Es el coche con el que crecen nuestros hijos y en el que acumulamos recuerdos: bosques, 4×4, picnics en la cajuela. Todos recordamos el coche de la infancia y espero que ellos también se acuerden siempre de nuestra querida Kate.
Los cumplidos me alegraron el día porque sentí cómo se han acercado México y Alemania, y porque lo percibí como un reconocimiento a la vida que he ido construyendo aquí.