En estos tiempos revueltos, estoy en busca de claridad.
Un intento por entender
qué sucede en el mundo,
qué decidimos como sociedad
y cómo vivimos en tanto personas.
Cinco cosas buenas (vol. 8)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
Las lecturas de Macron
¿Qué fue de los gobernantes lectores? Aunque el video no es reciente, descubrí un video de Macron hablando de literatura a propósito de una pregunta que le hizo un estudiante.
Tenemos a Macron hablando sobre Stendhal y Dumas como lecturas formativas a nivel personal y político, así como los antihéroes de Flaubert. Deja entrever que se identifica con Frédéric Moreau, personaje de La educación sentimental, porque presencia una revolución y se da cuenta de que no será parte de ella. Macron habla de forma espontánea sobre literatura no como un adorno cultural sino como algo que forma parte de su imaginación política. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un político identificarse o compararse con un antihéroe? Creo que fue en un episodio de los Simpsons…
Imagen: captura de pantalla de YouTube
Un concepto urgente
Ahora que la fortuna de Musk está valuada en más de un trillón de dólares quería escribir algo al respecto pero tendrá que ser la semana pasada. Con todo, quiero adelantar el concepto de limitarismo, acuñado por la filósofa Ingrid Robeyns. Porque viva la libertad, sí, pero también es llamativo que una sola persona amase tanta fortuna: señal de que el sistema es disfuncional.
Sería útil comparar la riqueza y las proezas de Musk con las de Jacob Fugger, hasta hace unos pocos “el hombre más rico que haya vivido jamás”. ¿Musk lo superó ya? Sea como sea, el concepto de limitarismo me sacó una sonrisa porque era algo que ya venía pensando por lo menos desde que Walter Isaacson publicó la biografía de Musk pero no sabía que ya tuviera nombre.
Ilustraciones sagaces
Descubrí las ilustraciones de John Holcroft que son más que ilustraciones: son críticas mordacez e inteligentes a nuestra sociedad actual. Qué difícil es escribir y describir un problema y un punto de vista personal. Tanto más difícil se me antoja comprimir todo eso en una imagen que trascienda lenguas y cualquier vidente pueda entender porque las imágenes, como la música, son lenguajes universales. Viene a cuento esta, a propósito del Mundial que estamos atestiguando.
Imagen: John Holcroft
Hermanos Grimm: 1 de 3
No me preguntes cómo porque no lo sé pero conseguí revisar el primer tomo –de tres– de los cuentos de los hermanos Grimm que saldrán publicados a finales de año en Monterrey. Hasta donde sé, será la primera edición completa e ilustrada en español. Son más de doscientos cuentos, son más de cien ilustraciones, son unas ochocientas páginas. Y me tiene muy feliz el trabajo del equipo de la editorial universitaria de la UANL y, sobre todo, que he sacado fuerzas de flaqueza para dedicarle tiempo y energía a los cuentos. Seguimos trabajando en esto…
Y como murió David Hockney, recordaba las ilustraciones que hizo de seis de los cuentos, una obra poco conocida. Me contó el también ya fallecido fundador del museo de los hermanos Grimm en Steinau que Hockney fue de incógnito al museo.
Un bosque nuevo
Hoy fuimos a andar en bici y descubrimos un bosque nuevo. Es de los más bonitos que hay por aquí, perfectamente alfombrado con musgo. Para nuestra sorpresa, había dos pares de ojos viéndonos. C pensó que era una escultura y siguió adelante. Los niños no vieron nada. Era una delicada venadita con su cervatillo del tamaño de un poodle. Me detuve y continuaron mirándome sin parpadear. Les grité a mis hijos que se detuvieran y que vinieran sin correr ni gritar para que vieran a tan singular pareja. Pudieron verlos pero se nos escaparon pronto dando brincos por el bosque.
Es un gozo tener estos contactos tan cercanos con la naturaleza, respirar aire fresco y dejar que los ojos descansen en el verdor de la espesura.
Cinco cosas buenas (vol. 7)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
Raras coincidencias
La semana comenzó con un accidente: CZ se cayó de espaldas desde una altura considerable y se golpeó fuertemente la parte posterior de la cabeza. Al poco empezó a vomitar, lo cual es preocupante. El urgenciólogo convino en que era mejor hospitalizarla para monitorearla durante 24 horas.
Por suerte, los estudios no mostraron problemas intracraneales. Pero continuaban los vómitos. La situación fue difícil para mí porque despertó muchos recuerdos de mi difunto hermano Carlos, a quien le hicieron un TAC tras caerse de un segundo piso a la misma edad que CZ.
Durante horas no entendíamos qué pasaba. Todo parecía consecuencia del golpe. Hasta que entendimos que CZ había tragado mucha agua de la alberca y simplemente estaba enferma del estómago.
Si los vómitos hubieran aparecido una hora antes del accidente, no nos hubiéramos alarmado tanto. Fue una de esas raras coincidencias de la vida que convierten un susto en una noche de insomnio. Pero con final feliz.
Historia mínima del pulgar
Revisando Pulgarcito, de pronto me entró la duda de si “pulgar” estaría emparentado con “pulga”. Resulta que no, más bien con “pulgada” porque los romanos llamaban pollicata a la medida basada en el grosor del pulgar (el latín de “pulgada”).
Pero sucede que “pulgar” tiene un sinónimo: “pólice”. De inmediato pensé en Pólux, el hermano de Helena la de Troya. Aunque no resistiría una prueba filológica, ya los romanos habían notado la semejanza entre Pólux y el pólice. Así que mi intuición no fue original pero al menos tampoco descabellada.
Imagen: Pouce, de César Baldaccini, por Lara Cowell
Troya, ciudad de migrantes
No había caído en cuenta hasta ahora de que Troya era una ciudad estratégicamente situada en el paso entre los mares Egeo y el Negro. Esa posición no solo incentivó que la ciudad fuera fundada y refundada numerosas veces sino también que fuera un centro atractivo para gentes de toda la zona. Dicho con otras palabras, Troya era uno de los grandes nodos de la Edad del Bronce, la ciudad a la que muchos aspiraban llegar para desarrollarse.
En la Troya que derrocó Aquiles había personas llegadas desde distintos puntos del Egeo y el Mediterráneo, como los minoicos de Creta, expulsados de su isla por hambrunas y penurias. Más aún, Homero cuenta que el propio ejército troyano estaba compuestos por aliados de diferentes culturas y lenguas. Empiezo a ver a Troya con otros ojos. Empiezo a entender por qué tardó diez años en caer: ¡era la mera mera ciudad! Ciudad de migrantes, uno de los grandes puntos de encuentro de su época.
Y tras caer, sobrevivió Eneas, quien migró y fundó una nueva ciudad: Roma. Roma, ciudad de refugiados de guerra, ciudad que con el paso del tiempo se convertiría también en la mera mera ciudad, no solo del Egeo, sino del mundo. Troya, Roma: ciudades de migrantes, ciudades que se entendieron como punto de llegada, de desarrollo y de movimiento de gentes venidas de otros lugares.
Más música
Como es imposible estar suscrito a todos los servicios que te ofrecen, hace unos tres meses cancelé los de Apple. Empezaron los reclamos de los niños y la casa se tornó silenciosa.
Hasta que el profe de batería notó que G estaba como apagado. Me preguntó qué música estábamos escuchando estos días en casa. Le confesé que había cancelado Apple Music y que, desde entonces, realmente no sonaba nada Nunca imaginé que la cancelación pudiera tener consecuencias más allá del simple entretenimiento. Un poco avergonzado, renové la suscripción. Al instante, los niños pusieron música.
Apple Music resultó ser parte importante del pulso familiar. ¿Cuántas cosas más nos sostienen y alimentan sin que lo notemos? Ahora solo falta corroborar el nuevo impulso con el profe de batería.
Foto: Chris Monroe
[love is more thicker than forget]
Mi amiga y prima lejana (jeje) Nadia Baram publicó este poema, que no conocía, lleno de “errores gramaticales” para hacernos explotar porque el amor –o su ausencia– nos hace explotar también, porque el amor estalla las categorías en las que intentamos encajonarlo. Gracias, Nadia.
love is more thicker than forget
more thinner than recall
more seldom than a wave is wet
more frequent than to fail
it is most mad and moonly
and less it shall unbe
than all the sea which only
is deeper than the sea
love is less always than to win
less never than alive
less bigger than the least begin
less littler than forgive
it is most sane and sunly
and more it cannot die
than all the sky which only
is higher than the sky
e.e. cummings
Imagen: Song of Love de Giorgio de Chirico
Cinco cosas buenas (vol. 6)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
36 horas en Barcelona
Gracias a la flexibilidad del médico en jefe pude escaparme dos días del hospital para viajar a Barcelona.
Tuve medio día libre para pasear por la ciudad. Antes, Barcelona no me gustaba nada pero las últimas dos ocasiones me ha tratado muy bien. Y el hermano de Ronaldinho cuenta que la ciudad fue el factor decisivo para que firmara con el Barça en lugar del Manchester: es la ciudad ideal para los brasileños… ¡y veo que también para los mexicanos que llevamos décadas en Alemania!
No me fichó el Barça pero sí fue buena experiencia cambiar de aires y reemplazar esta topografía plana de Baja Sajonia por las montañas y el mar de Cataluña.
Mi primer rally político
Cuando viví en Tarifa tuve la idea de involucrarme en la política local. Por desgracia, aquello no prosperó. Hace tres años, ya con la nacionalidad española en mano, retomé la idea en Alemania. Hablé con personas que pudieran asesorarme, leí mucho, investigué en internet y… ¡me enfermé!
Mi idea era lanzarme para alcalde, siguiendo los pasos de Ryyan Alshebl, un refugiado sirio elegido alcalde de su pueblo en 2023. Pero por motivos de salud no fue viable, así que un amigo tomó la batuta –lo cual le agradezco– y yo quedé como candidato a vicealcalde.
Ayer tuvimos nuestra primera actividad de cara a las elecciones del 13 de septiembre. Fue mi primera experiencia pública como candidato político. Soy un candidato independiente, no pertenezco a ningún partido, pero me sumé a la boleta del CDU porque, también por motivos de salud, no me siento en condiciones de ir por mi cuenta.
No estoy solo: varios amigos hemos hablado sobre la situación global, que está de cabeza, y sobre el crecimiento del partido ultraderechista AfD. ¡Algo tenemos que hacer! Haré lo que pueda dentro de mis posibilidades para ganar y mejorar la vida de la comunidad en este pueblo donde, además de mis hijos y de mí, hay también una veracruzana.
Una odisea de Alfonso Reyes
En enero me invitó la Capilla Alfonsina a participar en una conversación sobre la traducción que hizo nuestro regiomontano universal, don Alfonso Reyes, de la Odisea. Fue un proyecto minucioso –una auténtica odisea– que le llevó varios años y que no pudo terminar.
Traduje los cuentos de los hermanos Grimm y los estoy revisando de cara a su pronta publicación. Don Alfonso decía que no sabía griego, así que no se atrevía a llamar a su trabajo “traducción” sino “traslado”, pues se apoyó en otras fuentes y porque su trabajo era más literario que filológico.
Me identifico del todo con su esfuerzo, que es el mismo que he venido haciendo con los cuentos de los Grimm: me importa más que el lector actual los lea y disfrute que la fidelidad inspeccionada con lupa del rigor filológico y académico. Podríamos discutir sobre la filosofía de la traducción, de si mi trabajo es una traducción, una adaptación, un traslado o qué diantres. Llámenlo como quieran: para mí es una traducción literaria pensada para el lector de hoy y de los próximos cien años.
Y para más devoción, conseguí la obra original de 1951, que don Alfonso intituló Aquiles agraviado. Me llegó esta semana y me tiene muy feliz.
La vida real
Estamos acostumbrados a ver la Estatua de la Libertad como un símbolo heroico recortado contra el cielo. Las redes sociales filtran la normalidad de la vida, nos seducen e inducen a pensar que lo real es la vida sin plataformas rojas, sin cables, sin callejones grises, para mostrarnos únicamente la estatua –la vida– convertida en perfección.
Me gustó esta foto porque me hizo pensar en la vida real, lo que está tras bambalinas y que ya no vemos: las dudas, los tropiezos, el trabajo repetitivo que sostiene cualquier vida humana en su cotidianidad. Porque incluso los personajes con mayor influencia tienen una vida tras bambalinas tan normal y baladí como nosotros.
Imagen: Lani
Made in W. Germany
Me sorprendió y dio gusto ver un objeto tan sencillo como este: una regla de madera. Según el sello, fue fabricada en Alemania Occidental, es decir, antes del 3 de octubre de 1990, fecha de la reunificación alemana, lo que significa que tiene más de 35 años de vida. Toda una biografía.
¡Qué fácil es deshacerse de los objetos baratos, cotidianos y de fácil reemplazo! En realidad, lo normal sería que los cuidemos hasta que no puedan servirnos más. Durante siglos, la relación normal con los objetos fue muy distinta: las cosas se reparaban, se heredaban y se seguían usando. Recuerdo que durante muchos años usé las dos reglas de cuando mi papá era estudiante.
Hoy, que domina la lógica del reemplazo, esta regla resiste al consumismo. No es que sea una regla antigua o valiosa. Pero sí representa aquella otra relación que tuvimos con el mundo material. Si pudiera hablar, contaría una historia mucho más interesante que la de cualquier regla nueva: quizá haya pasado por distintos propietarios, oficinas y escritorios atravesando la Guerra Fría, la caída del Muro y la reunificación alemana… sin dejar de medir sus treinta centímetros reglamentarios.
Cinco cosas buenas (vol. 5)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
El niño y el sol
Viví un momento cinematográfico mientras esperaba en un semáforo. Había bajado la ventana frente a una gasolinera abandonada y de pronto vi a un pobre hombre, muy enjuto y encorvado, empujando una carriola. El niño que llevaba no tendría más de dos años. Era temprano por la mañana, el sol lanzaba sus rayos casi horizontalmente sobre la calle.
Me sorprendió el gesto adulto del niño: estiraba el brazo al máximo con la palma bien abierta. Los niños se tapan la cara con las manos, no extienden la mano para detener la luz sin dejar de mirar hacia adelante.
¡Qué contraste! El escenario decadente, el hombre alicaído y el niño tan brillante como el sol, hacia el que se dirigía decidido y con la cara en alto. Mientras el reflejo del sol me enceguecía en el espejo, sentí un rayo. Fue un instante de felicidad solar.
Imagen: GPT
Iam Tongi
El algoritmo me presentó el cover que hizo Iam Tongi de Monsters, una canción que no conocía. ¡Qué viaje! Me enganché durante dos horas viendo el video original de James Blunt, distintas versiones y la reacción de hombres fornidos y barbados conmovidos hasta las lágrimas. Tongi transforma la tristeza devastadora de James Blunt en algo tierno y filial.
Los versos definitivos son:
I am not your son, you are not my father.
We’re just two grown up men saying goodbye.
No need to forgive, no need to forget.
I know your mistakes and you know mine.
He reflexionado mucho sobre la muerte –la mía, la de mi hermano, otras que me han tocado– y ni con todos mis devaneos sesudos hubiera podido expresarlo con tanta claridad y acierto. En el momento de la muerte quedan suspendidos los roles familiares y las cuentas pendientes. Solo importa el hecho de haber coincidido en el amor.
Imagen: JSP Events
El origen de los gorilas
Aprendí algo nuevo: Hanón fue un navegante cartaginés del siglo V antes de Cristo. En un viaje a lo largo de la costa atlántica de África, llegó a una región donde avistó a unas mujeres cubiertas de pelo, agresivas, salvajes, imposibles de capturar. Los locales las llamaban gorilái.
No sabemos si eran mujeres, gorilas, chimpancés o qué clase de criaturas extrañas. Los marineros de Hanón mataron a tres y llevaron las pieles a Cartago. Plinio contaba, siglos después, que las pieles sobrevivieron a la conquista romana.
Desde hace 2500 años, los gorilas han sido criaturas mitológicas. Aunque el nombre designa desde 1847 al animal que conocemos, una de las grandes figuras mitológicas de la modernidad es King Kong. Ningún experto moderno ha logrado descifrar qué vieron realmente los hombres de Hanón.
Imagen: Jeff W. Jarrett/Shutterstock.com
Los impuestos de Jeff Bezos
Jeff Bezos no es santo de mi devoción pero menos lo es el fisco. Si tuviera que tomar partido, no dudaría en ponerme del lado de Bezos más que del cobrador de impuestos.
Esta semana, Bezos ofreció un argumento provocador sobre los impuestos: en Estados Unidos, el 1% de la población contribuye con un porcentaje inmenso de la recaudación fiscal, mientras que la mitad de abajo contribuye con un porcentaje mínimo (40% y 3%, respectivamente).
Bezos propone que la mitad más pobre no pague impuestos.
Imagen: CNBC
Dorothea Taylor
Descubrí a esta abuela septuagenaria que toca la batería incluso con cojines. Y suena bien. Yo apenas empiezo con mis primeros golpeteos y verla tocar me sacó una sonrisa. Hay algo luminoso en ver a alguien de su edad entregarse así al ritmo y a este instrumento de percusiones sin pedirle permiso a nadie. Y no soy el único: tiene más de un millón de seguidores en Instagram.
Imagen: Drummerszone
Cinco cosas buenas (vol. 4)
Primera semana que no consigo escribir ningún día. Lo lamento pero he estado desbordado por el hospital.
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
Comunicación: tres puntos fundamentales
Estos días he tenido que hablar mucho con personas muy distintas: mi novia, el médico en jefe de la clínica, la terapeuta, mis hijos, burócratas, asesores, desconocidos en una boda, el mecánico y unas productoras. Conversaciones muy distintas también pero todas importantes de una u otra manera.
En este torbellino recordé una idea sobre la comunicación. Decía que antes de una conversación hay que tener claro tres cosas:
el mensaje que quieres que la otra persona reciba
cómo quieres que la otra persona se sienta al recibir tu mensaje
qué quieres que la otra persona haga después
Empecé a ponerlo en práctica de modo consciente porque casi siempre sabemos lo que queremos pero no tenemos claro lo que queremos provocar.
Sencillo. Fácil de recordar. Y útil.
Imagen: Laurent Castellani
Tallado en piedra
Parte de la terapia consiste en trabajar con materiales y elegí la piedra. Desde hace un par de años me interesa mucho la escultura. Hace un año probé la arcilla, que me encantó, pero sin horno se rompe en un dos por tres.
Así que ahora intento tallar piedra. Aunque ya tuve la frustración de que se me desquebrajara de pronto.
Recordé la historia del trozo gigante de mármol que estuvo durante décadas en Florencia por ser inservible: demasiado estrecho y estropeado por cincelazos anteriores. Pero cuando Miguel Ángel lo vio, vio en ese triángulo el espacio las piernas del David.
Esta primera experiencia me descubrió que, además de imaginación, la piedra demanda un formidable trabajo físico, trabajo que me va cambiando a mí también por dentro.
“Dubliners”, de Joyce
Hablando con una amiga sobre James Joyce, de pronto tuve un flashback: en septiembre del 2003 llegué a Berlín leyendo Dubliners. Era una edición de Penguin. Lo leía despacito porque me parecía difícil el inglés, un idioma que se me había oxidado en el DF.
Y cuando fui a ver el museo que junto al Checkpoint Charlie, al salir del metro me di cuenta de que había dejado el libro en el vagón. Poco después lo compré de nuevo en la librería Dussmann de Friedrichstraße y aquí lo tengo todavía. Anoté que me costó 2.50 euros, ¡cuando la vida era barata! , y está lleno de anotaciones.
Nunca lo acabé. Ya es tiempo de retomarlo.
El papá de Ian Buruma
Hace un año me enteré de que el papá de Ian Buruma estuvo en Berlín cuando los soviéticos capturaron la ciudad. Estaba ahí por ser prisionero y trabajador forzado y sucede que escribió muchas cartas sobre la vida cotidiana. Estos días me enteré de que su hijo ya publicó un libro –con base en esas y otras cartas– sobre Berlín durante la guerra. ¡Me urge leerlo!
En sus cartas, Leo Buruma cuenta escenas asombrosas, como cuando escuchó un concierto de la Filarmónica, bajo la batuta de Furtwangler, nada menos que en un teatro porque los Aliados habían destruido las óperas y salas de conciertos. Aquí hay una reseña.
Me imagino que esta obra será un complemento fascinante a las memorias anónimas de Una mujer en Berlín, uno de esos libros que jamás olvidaré.
La guerra arrasa con todo, incluso con los escalofríos que nos causan experiencias ajenas tantos años después.
Las contradicciones de la moto
Estas semanas me he desplazado mucho en moto de la casa al doctor, al hospital, a terapia… Son trayectos cortos pero, para mí, son de los mejores momentos del día. Me sirven para desconectar pero también para pensar, por contradictorio que pueda sonar.
Y aunque en el hospital he topado con muchos accidentados de moto, incluso con amputaciones, nada me gusta tanto como rodar en dos ruedas.
Los pilotos de carreras de GP dicen que es más fácil tener un accidente en la calle, donde vas confiado, que en una carrera donde vas concentrado al cien por ciento. Aunque aquí tampoco conviene confiarse demasiado en mayo, la temporada en que los cervatillos empiezan a moverse y aumentan los accidentes.
Quizá por eso me relaja la moto: me obliga a concentrarme en una cosa: en el camino. Entonces me relajo y entro en una especie de trance meditativo: tengo una sola cosa enfrente y no mil asuntos que malabarear al mismo tiempo, como en la vida diaria. Y entonces es justo cuando desconecto o puedo ver mis asuntos desde diferentes ópticas y con calma.
Foto: Mauricio Ceballos
Cinco cosas buenas (vol. 3)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
Espacios de rehabilitación
El año pasado estuve hospitalizado dos meses por una enfermedad psicosomática. Después, he tenido un año de tratamiento y reposo en casa sin trabajar. Esta semana volví al hospital. Ya no se trata de una urgencia médica como hace un año, sino de un programa de rehabilitación. Me siento apenas al 40 o 50 por ciento y necesito recuperar la energía.
Estoy en Bad Bevensen, un pueblo adonde venía la gente de Hamburgo a descansar. En la cultura alemana, las poblaciones destinadas a fines terapéuticos –por la calidad del aire, por sus aguas termales, por su naturaleza benéfica– recibe el nombre de “Bad”. Algunas, como Baden-Baden, se han vuelto destinos de lujo; otras, como esta, son más discretas.
Los parques, las termas, los senderos, incluso los supermercados abiertos en domingo… todo en el pueblo gira en torno a la meta de recuperar la salud. Hay pacientes llegados de toda Alemania y de otros países europeos. Esto de retirarse a un sitio tranquilo para restablecer la salud es ajeno a nuestra cultura latina.
Y aquí estoy, por primera vez, esperanzado con que me pueda reintegrar pronto a la vida normal. No sé cuánto me vaya a llevar pero aquí cuento con recursoso inimaginables en otras geografías.
Hice mis primeros videos con Gemini
Esta semana descubrí y probé la posibilidad de hacer un video con Gemini, la inteligencia artificial de Google. A partir de una presentación de Slides, Gemini te puede producir un video, fácil de editar y personalizar. Bastan unas pocas slides para que Gemini produzca un video con voz, música, ritmo y transiciones.
Me inquietan tanto la calidad del producto como la simpleza del proceso. Hay voces para que un orador artificial tome el micrófono y se le pueden añadir elementos propios, como voces, videos, textos, imágenes y demás. Ya no hacen falta programas especializados ni edición ni equipo especializado. Bastan una laptop y un ratito.
La tecnología va más rápido que la evolución, por lo que el cerebro humano no termina de entender la dimensión de este cambio. La distancia entre idea y producto se acorta más y más. Y apenas empieza esta nueva era…
Camioneta personalizada
Hace unos meses expiró uno de los turbos de la camioneta. En lugar de llevarla al taller, como haría cualquier persona, se la llevé a un tipo que es mecánico por puro hobby y que está loco de obsesión por las Land Rover. La recomendación llegó a través de unos conocidos, a quienes les transformó su Disco 3 en vehículo de expedición. Después me enteré de que también les mete mano a Porsches y carros de carreras que corren en Nürburgring.
El personaje de esta pequeña historia es Torge.
Dicen que tiene más de diez Land Rovers, aunque no me consta. Lo que sí vi con mis propios ojos es su taller “de hobby”, que no le pide nada a uno profesional. Conoce cada tornillo y cada tuerca de las Land Rover. Y como es un perfeccionista, me dijo que no valía la pena cambiar solo el turbo averiado sino los dos, de una vez, y empezó a inspeccionar la camioneta con lupa. Por supuesto que le encontró otros achaques, desde corrosión en el chasis hasta una salpicadera que por lo visto pegaron –en lugar de montar– en el taller de hojalatería y pintura.
“Les meto mano a los coches a conciencia y con cariño”, me dijo ayer, “pero tengo un defecto: siempre pienso que los tendré listos rápido pero luego me clavo demasiado”. “Sí, cabrón, me di cuenta”, le respondí, porque me dejó varios meses sin camioneta. Luego me contó que también arregla motos y hasta avionetas. “Al final, todas las máquinas son casi iguales. Las diferencias entre una y otra son pequeñas si eres inteligente y los sabes ver”. Pensé que esa es toda una manera de ver la vida porque, en verdad, todos los problemas son casi iguales, solo con pequeñas diferencias.
El gran detalle fue que una placa personalizada en el motor y ¡en español!. Así es Torge.
Sorrentino, un filósofo audiovisual
Paolo Sorrentino es de mis directores de cine favoritos y ahora vi La grazia. Es una obra de arte en términos de fotografía: unas veces me sentía en un museo frente a un Caravaggio o un Rembrandt; en otros, dentro de un Magritte o en un tiempo suspendido.
Es una película sobre la gracia en todas sus acepciones: la elegancia, el encanto, la simpatía, el humor, la clemencia, el perdón y, por supuesto, el don de Dios.
Todas las formas de la gracia se van entretejiendo en los últimos meses del presidente. Debe decidir si firma –o no– una ley contraria a sus creencias personales y si concede el perdón –o no– a dos homicidas. Además, vive torturado porque difunta esposa era el amor de su vida pero le fue infiel cuarenta años atrás.
La gracia de Sorrentino consiste en crear atmósferas con imágenes, que sugieren estados de conciencia, que a su vez presentan dilemas, dudas, tropiezos, aciertos, cavilaciones. Ese es su arte, me parece. Y La grazia me gustó mucho justo por esto.
Un quiz australiano
Gary Champan publicó en los años noventa un libro muy popular con la teoría de que existen cinco maneras que utilizamos para expresar amor, y que una prevalece en cada uno de nosotros: algunos dan regalos, otros prestan atención, otros hacen elogios o comentarios positivos, otros más ofrecen cercanía física y los últimos resuelven problemas y son útiles.
Esta semana, una amiga me envió un quiz desarrollado por una compañía australiana que reinterpreta a Champan. Según dicen, esas cinco formas del amor se reducen a tres motoros de nuestra conducta: significado (reconocimiento y regalos), relación (atención y cercanía) y equidad (ayuda).
Los australianos, desplazan el foco de cómo amamos a qué necesitamos para sentirnos bien dentro de un grupo social. Y añaden dos elementos importantes, que se le escaparon a Champan: certeza y autonomía, es decir, la necesidad de seguridad y de libertad. En efecto, queremos independencia pero cercanía, estabilidad sin sofoco y reconocimiento sin control ajeno.
Aunque habrá que reflexionar e investigar más, por lo pronto el quiz me dejó pensando: ¿y si el amor no es una simple forma del afecto sino una estrategia para negociar nuestras necesidades más profundas? Todos queremos pertenecer a un grupo, sentirnos seguros y seguir siendo nosotros mismos.