Cinco cosas buenas (vol. 13)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
La serie de Nadal
Soy un converso: nunca me interesó realmente Rafa Nadal pero después de ver la serie documental de Netflix me convertí al nadalismo. Exagero, claro, aunque sí he llegado a descubrir un personaje asombroso. No me parece que su camino sea modelo para nadie ni que haya elegido el mejor camino pero impresionan su persistencia y fortaleza.
De las series biográficas de deportistas que he visto, me parece que esta es la más humana y la que presenta el peor ejemplo de todos: jugar tenis al más alto nivel con el pie roto durante décadas es algo que nunca me imaginé. El sufrimiento como medio de realización. Más católico, imposible. Y aún así, no deja de fascinar cada sombra que proyecta Nadal con las decisiones reprobables y erróneas que, a mi jucio, tomó.
Y sin embargo, ayer fue el mejor del mundo y hoy está felizmente retirado. Otras vidas son posibles…
Imagen: Netflix
El cardán de la moto
Puesto que la moto es una bici evolucionada mediante un motor, la mayoría de las motocicletas funcionan con caja de tranmisión en el motor y una cadena (o correa dentada). Pero los ingenieros de BMW eliminaron la cadena y adoptaron el invento de Girolamo Cardano –el cardán– para reducir el mantenimiento de la transmisión.
Me preocupó ver la zona del cardán de mi moto manchada de grasa y aún más no tener ni las herramientas para acceder a la boquilla para ver el nivel de aceite. La llevé al taller temiendo haber dañado el cardán, cuya reparación suele ser costosa. Por suerte no: era un simple retén de aceite roto.
Desde ayer tengo la moto de nuevo en casa y listo para rodar un poco. Pero solo un poco porque debo cambiarle las llantas y aún no sé si volver a ponerle las Continental que me gustan o probar un modelo nuevo para meterle más al off-road. Lo voy a consultar con la almohada…
De Wordle a Spelling Bee
No soy gamer ni afecto a los videojuegos pero durante nuestra estancia en España me entretuve con Wordle. A finales del año pasado lo retomé pero terminó aburriéndome por parecerme fácil. Después de comparar los distintos juegos del New York Times, terminé por engancharme al Spelling Bee.
Lo juego hasta alcanzar el puntaje mínimo dle nivel más alto y lo dejo. Es adictivo e irregular: a veces es facilísimo encontrar las palabras, otras veces endiabladamente difícil. La única regla que me he impuesto es no usar inteligencia artificial. Como primer ayuda, acudo a las pistas del propio juego; como segunda, al diccionario. Nada más.
Es mi termómetro cognitivo: después de tres años incapacitado para leer, voy observando cómo va respondiendo el cerrebro. Esta semana, por ejemplo, ha sido mala, pues no consigo casi armar palabras con las siete letras en juego.
Imagen: New York Times
Un nuevo gym
Después de varias consideraciones, por fin decidí dónde instalar el gym que quiero tener en casa. A esta edad cobra importancia tomar decisiones para envejecer de la mejor manera posible. Y si además a uno le gusta jalar fierro, mejor todavía. El espacio es pequeño pero ideal para instalar un gym casero. Ya el tiempo dirá si lo reubico para ampliarlo.
Por lo pronto, hoy conseguí la primera piedra de esta fundación doméstica: una máquina remadora con agua. La compré de segunda mano, en excelente estado y por una ganga.
Ya tengo un saco de box pero va a ser complicada su instalación, además de unas dumbbells y algo más de equipo. Todavía me faltan algunas cosas de mi checklist pero no hay prisa. Por lo pronto, ya sé qué cómo voy a empezar ahora mis mañanas.
Château de Purnon
Una pareja australiana compró un castillo del siglo XVIII en ruinas. Desde hace tres años han estado restaurándolo y documentando cada detalle. Es fascinante ver el trabajal que han invertido en su Château de Purnon, cerca de Poitiers. Porque, además, han sabido documentar cada minucia por escrito, con fotografía y con video, de manera que ya cuentan con un libro, un canal de YouTube y cuenta en Instagram con 650 mil seguidores.
Con acumen han sabido juntar colaboradores y mecenas, patrocinadores y entusiastas. Al descubrir restos de tapices, por ejemplo, consiguieron que Farrow & Ball –nada menos– los reprodujera y pusiera a la venta.
Hay uno en particular que me atrapó de inmediato: una garza devorando una serpiente. ¿Acaso puede haber algo más apto para este mexicano de la Garza? Ya estoy pidiendo una muestra porque mi propuesta de usar tapices de Fornasetti no tuvo éxito…
Foto: Château de Purnon