Cinco cosas buenas (vol. 5)
Cada domingo recojo cinco momentos, historias, detalles y cosas buenas de la vida que se me atravesaron en la semana. ¡Ojalá sirva de inspiración!
El niño y el sol
Viví un momento cinematográfico mientras esperaba en un semáforo. Había bajado la ventana frente a una gasolinera abandonada y de pronto vi a un pobre hombre, muy enjuto y encorvado, empujando una carriola. El niño que llevaba no tendría más de dos años. Era temprano por la mañana, el sol lanzaba sus rayos casi horizontalmente sobre la calle.
Me sorprendió el gesto adulto del niño: estiraba el brazo al máximo con la palma bien abierta. Los niños se tapan la cara con las manos, no extienden la mano para detener la luz sin dejar de mirar hacia adelante.
¡Qué contraste! El escenario decadente, el hombre alicaído y el niño tan brillante como el sol, hacia el que se dirigía decidido y con la cara en alto. Mientras el reflejo del sol me enceguecía en el espejo, sentí un rayo. Fue un instante de felicidad solar.
Imagen: GPT
Iam Tongi
El algoritmo me presentó el cover que hizo Iam Tongi de Monsters, una canción que no conocía. ¡Qué viaje! Me enganché durante dos horas viendo el video original de James Blunt, distintas versiones y la reacción de hombres fornidos y barbados conmovidos hasta las lágrimas. Tongi transforma la tristeza devastadora de James Blunt en algo tierno y filial.
Los versos definitivos son:
I am not your son, you are not my father.
We’re just two grown up men saying goodbye.
No need to forgive, no need to forget.
I know your mistakes and you know mine.
He reflexionado mucho sobre la muerte –la mía, la de mi hermano, otras que me han tocado– y ni con todos mis devaneos sesudos hubiera podido expresarlo con tanta claridad y acierto. En el momento de la muerte quedan suspendidos los roles familiares y las cuentas pendientes. Solo importa el hecho de haber coincidido en el amor.
Imagen: JSP Events
El origen de los gorilas
Aprendí algo nuevo: Hanón fue un navegante cartaginés del siglo V antes de Cristo. En un viaje a lo largo de la costa atlántica de África, llegó a una región donde avistó a unas mujeres cubiertas de pelo, agresivas, salvajes, imposibles de capturar. Los locales las llamaban gorilái.
No sabemos si eran mujeres, gorilas, chimpancés o qué clase de criaturas extrañas. Los marineros de Hanón mataron a tres y llevaron las pieles a Cartago. Plinio contaba, siglos después, que las pieles sobrevivieron a la conquista romana.
Desde hace 2500 años, los gorilas han sido criaturas mitológicas. Aunque el nombre designa desde 1847 al animal que conocemos, una de las grandes figuras mitológicas de la modernidad es King Kong. Ningún experto moderno ha logrado descifrar qué vieron realmente los hombres de Hanón.
Imagen: Jeff W. Jarrett/Shutterstock.com
Los impuestos de Jeff Bezos
Jeff Bezos no es santo de mi devoción pero menos lo es el fisco. Si tuviera que tomar partido, no dudaría en ponerme del lado de Bezos más que del cobrador de impuestos.
Esta semana, Bezos ofreció un argumento provocador sobre los impuestos: en Estados Unidos, el 1% de la población contribuye con un porcentaje inmenso de la recaudación fiscal, mientras que la mitad de abajo contribuye con un porcentaje mínimo (40% y 3%, respectivamente).
Bezos propone que la mitad más pobre no pague impuestos.
Imagen: CNBC
Dorothea Taylor
Descubrí a esta abuela septuagenaria que toca la batería incluso con cojines. Y suena bien. Yo apenas empiezo con mis primeros golpeteos y verla tocar me sacó una sonrisa. Hay algo luminoso en ver a alguien de su edad entregarse así al ritmo y a este instrumento de percusiones sin pedirle permiso a nadie. Y no soy el único: tiene más de un millón de seguidores en Instagram.
Imagen: Drummerszone