¿Qué representa Musk el billonario?
A finales de junio –cuando empecé a escribir este post–, el patrimonio de Elon Musk estuvo valorado en más de un millón de millones de dólares, lo que lo convirtió en el único billonario del mundo. (El término inglés billionaire equivale en español a “milmillonario” y trillonaire a “billonario”.) Como es difícil imaginar un millón de millones, los medios de comunicación ofrecieron un sinnúmero de símiles para ponerlo en perspectiva: torres estratosféricas de billetes de dólares o miles de años en sueldos.
Pero la pregunta de fondo es qué dice de nosotros y del sistema semejante ultrarriqueza.
Empecemos por apagar alarmismos, pues esta no es la primera vez en la historia que un solo individuo amasa tamaña fortuna ni está claro que sea el hombre más rico de la historia. Damas y caballeros, les presento a Jakob Fugger, a quien en su época apodaban “el rico” y en la nuestra “el hombre más rico que haya jamás vivido”.
Es difícil –y acaso inútil– comparar dos fortunas con cinco siglos de diferencia. Pero sirva decir que a Fugger le debían dinero y favores todas las casas imperiales y reales de Europa, incluido el papa, y que su riqueza era el 2% del PIB del continente europeo. Fugger convenció al papa de levantar la prohibición vaticana sobre los intereses para cobrarles intereses a los soberanos, empezando por Carlos V, el emperador del imperio más vasto en la historia después de Roma.
Musk no ha alcanzado ni de lejos ese poderío: su influencia en Washington fue pequeña y pasajera. Fugger utilizó el poder político para acumular riqueza, mientras que Musk utiliza su riqueza para comprar capital político. Fugger fue uno de los arquitectos del sistema capitalista actual. Fugger fue uno de los constructores de la plataforma sobre la cual hoy se yergue Musk.
El banquero que financiaba emperadores, papas y reyes, influía en sus decisiones políticas, militares y sociales. Esta germanía entre poder económico y político resultó ser un arma de doble filo: las repetidas bancarrotas de los Habsburgo golpearon a la casa Fugger, marcando el declive de la mayor fortuna del mundo. En efecto, Fugger muestra que el sistema que lo posibilitó terminó por destruirlo, así como Saturno devoró a sus hijos.
Mi lectura es que Fugger marcó el punto de mayor poderío del sistema que lo produjo y ese mismo sistema terminó por implosionar. Acaso Musk represente también la culminación de un modelo económico, cuya sostenibilidad ya se cuestiona con seriedad.
Hoy no importa el tamaño de la riqueza de Fugger sino su legado, por lo demás ambivalente: una institución de vivienda social que sigue funcionando cinco siglos después, un capitalismo financiero que transformó Europa y una nueva relación entre el dinero y el poder político. ¿Qué dirán los historiadores sobre el legado de Musk dentro de quinientos años?